Tierra del Fuego está
considerada a nivel internacional como uno "si no el mejor"
de los grandes destinos para la captura de truchas. A sus aguas
dulces, sobre todo a sus ríos, vienen desde muy lejos pescadores
de todo el mundo, dispuestos a pagar fortunas para pasar algunos
días de excitante pesca en medio de la nada.
Todos ellos buscan, en especial,
enganchar en medio de nuestros serpenteantes ríos a las legendarias
"truchas de mar", de carne rosada y gran porte. Estos
raros salmónidos silvestres, nacidos tierra adentro, son
aquéllos que han accedido al agua salada, y a su apetitosa
variedad de alimentos, en las anchas desembocaduras, donde los cursos
fluviales entran en el Atlántico y viceversa (según
se dice, hay sectores donde las mareas "se meten" hasta
35 kilómetros por el cauce del río). Y así,
tras alimentarse en la abundancia del mar, regresan o permanecen
en su ambiente natural, pero transformadas en monstruos apetecibles
por los pescadores.
Estas codiciadas "sea trouts"
llegan a alcanzar fácilmente una docena de kilos y aun mucho
más, en ciertos casos hasta 18 kg, pesos sólo reservados
para salmones. El caroteno que toman de los recursos alimenticios
marinos le da a su carne el característico color rosado o
rojo intenso, para mayor excitación de sus captores.
Unas pocas grandes... o muchas medianas
Así como en los ríos
del norte fueguino pueden sacarse grandes piezas, en los lagos y
ríos centrales es posible capturar muchas, pero muchas, truchas
en una misma jornada.
Clavar, digamos... veinte o treinta truchas de entre dos y cuatro
kilos en un único día es una alternativa acaso más
atractiva para muchos pescadores que sacar un pez solo, por más
enorme que ése pueda ser. Tierra del Fuego, gracias a que
ofrece ambas posibilidades, está en inmejorables condiciones
para recibir a los visitantes más ambiciosos, y poder satisfacerlos.
Más de diez ríos, cuatro
lagos y tres lagunas forman el escenario de la pesca deportiva en
Tierra del Fuego, pero el alto número de kilómetros
de costas aptas para pescar da una idea mejor de las chances que
se presentan en la región.
Por supuesto, existen sectores de los principales ríos (una
parte del río Menéndez y casi todo el río Grande,
lo que equivale a unos 100 km en total) que se encuentran acotados,
es decir, con su acceso restringido, por tratarse de cotos privados.
En ese sentido, la información para poder pescar en tales
rincones resulta de difícil obtención a nivel local.
Se trata de sitios exclusivos, donde se ofrece un servicio completo
y carísimo, dirigido a mercados muy definidos de pescadores
que, por lo general, residen en el exterior.
No es intención de los responsables de los cotos publicitar
su producto a nivel nacional y, mucho menos, entre el público
regional. Incluso los guías que allí trabajan provienen
de otras partes del mundo; la difusión de lo que se ofrece
en esos reductos suele hacerse a través de organizaciones
comerciales internacionales, cuyos clientes están bien identificados
y no necesitan ser captados a través de los medios masivos.
Sin embargo, existen en Tierra del
Fuego muchos otros buenos "pesqueros", como se les llama
a los sitios preferidos por los pescadores deportivos para capturar
peces. Vale, entonces, aclarar que aquéllos que vengan a
sacar truchas de un promedio de 2,5 a 4 kilos y no pretendan, salvo
que tengan mucha suerte, obtener una pieza de más de 5 kg,
deberán dirigirse a la zona de los lagos y de los ríos
que desembocan en los lagos.
Allí pueden elegir entre el gran lago Fagnano (espejo de
agua que es considerado por su tamaño el segundo lago en
Argentina y el quinto en Sudamérica), con sus afluentes,
el río Claro, Milna, Tuerto, Valdéz, además
del lago Escondido y otras lagunas, donde
El lago Fagnano, una de las zonas mas visitadas por los pescadores.
es posible sacar con facilidad varias
truchas diarias de 3 ó 4 kilos.
Los que, en cambio, busquen atrapar
piezas mayores deberán apuntar a los ríos del norte
de la isla, de la zona del departamento Río Grande, entre
ellos el río Menéndez, Grande, Ewan, Chico, Fuego,
Irigoyen, Bueno, sólo por citar a los principales.
Las dos opciones se presentan con claridad, aunque existen factores
que hacen variar las decisiones del pescador visitante.
En el caso de los servicios de pesca en los lagos, los guías
especializados, "baqueanos de pesca", tal como se los
intenta catalogar oficialmente, ofrecen mucho más que el
acompañamiento al sitio desde donde arrojar la línea.
Por lo general, pasan a buscar al pasajero por su hotel, lo trasladan
hasta el lugar que han de usar como base (una hostería, un
campamento), lo embarcan (en el caso de que la opción elegida
sea la pesca embarcada en los lagos), le preparan y sirven las comidas
completas y, de ser necesario, le proveen el equipo de acampe y
aun el de pesca, según cada particularidad, que debe estar
convenida de antemano.
Pesca "garantizada"
De alguna manera, podría decirse que los pescadores visitantes
tienen "garantizada" la pesca en Tierra del Fuego, en
parte por las condiciones de abundancia del lugar y también
por la pericia de los baqueanos de pesca. Si se contrata tal servicio,
el guía habrá de agotar todas sus posibilidades para
que el pasajero obtenga un ejemplar, porque de eso, en primerísimo
lugar, depende el éxito de la salida. "Todo lo demás,
ya sea la comida, el vino, el alojamiento o la naturaleza que rodea
al sitio es secundario... hasta tanto el pasajero no concrete aquéllo
por lo cual pagó, que es pescar", razona Ernesto Costa,
un reconocido guía de pesca local, que trabaja desde hace
una larga década en el lago Fagnano y sus ríos adyacentes
|